
Pepe Isbert, el abuelo de varias generaciones
26 Junio 2009
José Isbert nació en Tarazona de la Mancha (Albacete) el 3 de marzo de 1886 y murió en Madrid el 28 de noviembre de 1966. Actor muy prolífico, participó en más de 100 películas a lo largo de 60 años. Todo el mundo ha visto alguna película de él y es imposible olvidar su ronca voz y su andar arrastrando los pies; hombre menudo de gran personalidad que pareciera que no interpretaba, sino que era él mismo. Así se reconoce un gran actor, cuando parece que la interpretación es tan fácil. Trabajó con Berlanga en sus mejores películas, que dijo de él:
“Pepe era un auténtico monstruo como actor. Tenía una forma única de estar, de hablar, de mirar, de moverse. Nunca le tuve que explicar un personaje, lo cual es una ventaja para mí, porque yo nunca sé qué decir a los actores de sus personajes. Se aprendía el papel en seguida y se amoldaba muy bien a mis improvisaciones, lo que no es frecuente.” Todavía dijo más: “En el cine los llamamos ‘animales cinematográficos’. Antes, en el teatro, se les definía como actores que ‘pasan batería’. Son los cómicos de tripa, aquellos que logran siempre una comunicación súbita, potente y mágica con el espectador que los contempla. Este era el caso de Pepe Isbert.”

Pepe Isbert
Interpretó un buen número de comedias de Muñoz Seca y de Jardiel Poncela. Con la llegada del sonido, se incorporó de nuevo al cine, estrenándose con la comedia de Florián Rey, La pura verdad (1931). Más tarde, ¿Cuándo te suicidas? (1932), Vidas rotas (1935), de la escritora Concha Espina, La bien pagada (1935), El bailarín y el trabajador (1936), de Jacinto Benavente. A partir de ese momento, hubo un parón coincidiendo con la Guerra Civil, tras la cual volvió al trabajo con más fuerza que nunca.

Alma de Dios (1941)
En 1941 reapareció con Alma de Dios, de Carlos Arniches. En las décadas de los 40 y los 50, rodó más de cuarenta películas, con directores como Florián Rey, Juan de Orduña, Rafael Gil, Luis Lucia, y, sobre todo con Ladislao Vajda y Jerónimo Mihura, hermano del escritor Miguel Mihura, con obras de Jardiel Poncela, Carlos Arniches, Fernández Florez, Alfredo Echegaray, José María Pemán y Miguel Mihura.

Bienvenido, Mr. Marshall (1953)

Bienvenido, Mr. Marshall
Pero el verdadero éxito, el bombazo le llegó con Bienvenido Mr. Marshall (1953), de Luis García Berlanga, en el que interpreta al alcalde de Villar de Río, un pequeño pueblo aburrido por la rutina. Un día se presenta un delegado del gobierno anunciando la llegada de una comisión del Plan Marshall –plan por el que Estados Unidos ayudaba económicamente a Europa-. A partir de ese momento, todo el pueblo se prepara para dar un gran recibimiento a los generosos visitantes, recibimiento al más puro estilo español; todo el pueblo se engalana.

Historias de la radio (1955)
Tras 15 películas en dos años, interviene en Historias de la radio (1955), de José Luis Sáenz de Heredia, comedia que cuenta tres historias basadas en concursos radiofónicos, tan de moda en aquella época. En una de ellas, José Isbert interpreta a un científico que desea patentar un invento pero no cuenta con capital. Por ese motivo, decide participar en un concurso. Para ello debe presentarse antes que nadie en la emisora, vestido de esquimal, con un trineo y un perro. Historia tragicómica, con más dosis de tragedia que de comedia.

Los jueves, milagro (1957)

Los jueves, milagro
En 1957, y de nuevo de la mano de Berlanga, participa en la película, Los jueves, milagro. Las fuerzas vivas de un pequeño pueblecito –como casi siempre en sus películas- ante la escasez de turismo, deciden “recrear” una aparición milagrosa de San Dimas, santo elegido por el parecido de la imagen con José Isbert. Cabe destacar el papel que interpreta Manuel Alexandre, siempre genial. Ácida sátira del la sociedad crédula y beata que sorprende que pasara la censura de la época.

El cochecito (1960)
El italiano Marco Ferreri rodó El cochecito (1960), en la que el siempre genial Pepe Isbert interpreta a un anciano deseoso de que su familia le compre un coche motorizado de paralítico para poder moverse por Madrid y los alrededores con sus amigos –todos tienen uno-. Pero parece que la familia no está por la labor. Como casi siempre, drama y comedia se entrelazan en esta película en la que comparte protagonismo con José Luis López Vázquez y María Luisa Ponte.

La gran familia (1962)
En 1962 se inicia la saga de la familia Alonso, La gran familia. Pepe Isbert es el abuelo de una familia numerosa –casi es imposible contar el número de hijos que hasta están repetidos-. Entrañable película familiar ideal para ver durante las navidades rodeado de la familia y llorar con la pérdida de Chencho. ¿Quién no recuerda la voz ronca del abuelo llamando al niño por la Plaza Mayor? Les seguirán otras dos películas que ya no podrán contar con el abuelo, ya que Isbert había fallecido. Cabe destacar el papel que realiza José Luis López Vázquez, “el Padrino”.

El verdugo (1963)

El verdugo
De nuevo con Berlanga, nos llega El verdugo (1963), quizás su película más emblemática junto con Bienvenido Mr. Marshall. Isbert da vida a un verdugo retirado. Ha obtenido una vivienda debido a su condición profesional y, para mantenerla, necesita que alguien de la familia continúe esa tradición. El trago le toca a su yerno, Nino Manfredi. El problema es que él no está preparado para esa profesión. No sabe si cambiar su actual profesión -enterrador- por la de verdugo. El clímax trágico llega en la escena en la que el reo camina con paso firme hacia la muerte mientras que los funcionarios de la cárcel deben llevar al verdugo casi arrastrándole por las axilas, recorriendo un patio que parece no terminar nunca.
Éstas son algunas de sus películas:
Asesinato y entierro de Don José Canalejas (1912)
El bailarín y el trabajador (1936)
Aventura (1942)
Orosia (1943)
Ella, él y sus millones(1944)
La vida empieza a medianoche (1944)
Pacto de silencio (1949)
El capitán Veneno (1950)
Séptima página (1950)
Lola, la Piconera (1951)
Lola la Piconera (1951)
Ronda española (1951)
Cerca de la ciudad (1952)

Bienvenido, Mr. Marshall
Bienvenido, Mr. Marshall (1953) de Luis García berlanga
Así es Madrid (1953)
Aeropuerto (1953)
Un caballero andaluz (1954)
Aventuras del barbero de Sevilla (1954)

Historias de la radio
Historias de la radio (1955) de Luis Sáenz de Heredia

Calabuch

Calabuch
Calabuch (1956)

Mi tío Jacinto
Mi tío Jacinto (1956)
Fulano y Mengano (1956)

Los ladrones somos gente honrada

Los ladrones somos gente honrada
Los ladrones somos gente honrada (1956)

Manolo, guardia urbano
Manolo, guardia urbano (1956)
Los ángeles del volante (1957)

Un ángel pasó por Brooklyn (1957)
Un ángel pasó por Brooklyn (1957)

Los jueves, milagro
Los jueves, milagro (1957) de Luis García Berlanga
Lo que cuesta vivir (1957)
Despedida de soltero (1958)
Vida sin risas (1959)
Don José, Pepe y Pepito (1959)
Don Lucio y el hermano Pío (1960)

El cochecito

El cochecito
El cochecito (1960)
Margarita se llama mi amor (1961)
El sol en el espejo (1962)
Cuando estalló la Paz (1962)

La gran familia

La gran familia
La gran familia (1962)
Sabían demasiado (1962)

Los dinamiteros

Los dinamiteros
Los dinamiteros (1962)

El verdugo
El verdugo (1963) de Luis García Berlanga
Alicia.








Yo recuerdo con mucho cariño la película Calabuch. Fue una película que me gustó muchísimo cuando la ví y además de la interpretación genial -como siempre- de Pepe Isbert, recuerdo también la Edmund Gwenn, que me pareció fantástica.
Por cierto que esta película, como todas las de Berlanga, tenían su trasfondo de denuncia y a pesar de todo recibió el Premio de la Oficina Católica Internacional del Cine de Venecia.
Mooolan los curas.
Besos.
Tal vez la mejor definición de Isbert es la que apuntas citando a Berlanga de “animal cinematográfico”. Es un actor que inevitablemente crea una rápida complicidad con el espectador, capaz de enternecer con una mirada, de conseguir que sientas simpatía por un verdugo o de que sientas la tristeza y amargura de sus derrotas. Estupendo post (como siempre) Alicia. Buen ojo para reivindicar un actor más grande que sus personajes.
Gracias, @scen. Isbert era bastante incorrecto políticamente, pero se lo permitían. Eso forma parte de su encanto. Sus películas están llenas de críticas políticas, y lo hace con mucha gracia.
Gracias, galo. Eres muy amable. Los actores como Pepe Isbert no siempre están valorados como merecen. No es necesario ser George Clooney (sin querer hacerle de menos). Yo he pasado momentos muy divertidos con Isbert. ¡Ojalá hubiera más actores españoles como él hoy!
Un saludo, galo.
Yo aún tengo la película de “El Verdugo” en mi poder pasada de vhs a DVD, ya que nunca he sido capaz de encontrarla de un modo comercial en ese formato. Aunque cuando pienso en este gran actor, la imagen que me viene es la de su entrañable personaje en “La Gran Familia”.
Saludotes