
Shawn Levy es un director en el que uno puede confiar si quiere filmar una película familiar. “Acero Puro” es una prueba más de ello, que ya hemos visto ya en “Papá por Sorpresa”, en “Un Papá Genial” o en cualquier otra donde un tipo de treinta y tantos que inesperadamente se encuentra con un hijo/a ya con los 10 cumpliditos:
1) Primero niega lo evidente, él no está para esos trotes y cuidar un niño es un cargo muy grande.
2) Mientras se van acoplando uno a otro un tercero (asuntos sociales, hermana de madre fallecida, etc.…) arregla los papeles para mandarlo al típico hogar de acogida.
3) Se cogen cariño, nacen sentimientos de verdad………..
4) Un torrente de lagrimas cuando les obligan a separarse y finalmente por designios del destino retoman la relación padre e hijo por siempre jamás, caminando hacia un futuro unidos.
Esta película mantiene la misma fórmula: Charlie Kenton (Hugh Jackman) es un ex-boxeador que en un futuro próximo malvive de apuestas y peleas clandestinas de robots. Cuando un amor del pasado muere y debe hacerse cargo de su hijo (Goyo), el rudo padre tendrá que quedarse con él durante unos meses, en los que el chico encontrará a un robot en un desguace, ambos lo entrenarán (nacerá el amor paterno-filial) y “Atom” que así se llama el robot se convertirá en todo un campeón.


