
No había tenido ocasión de ver Ágora hasta ahora y no entiendo como he tardado tanto. Me ha parecido excepcional, no es un película de romanos al uso, hay espadas, hay sandalias y tíos con falditas, pero aquí lo importante es la figura de la fascinante Hipatia de Alejandría y una firme crítica del fundamentalismo religioso (da igual la religión, los extremos nunca son buenos).
La historia nos sitúa en el siglo IV, en el año 391, Egipto es una provincia del Imperio Romano, hay continuas revueltas callejeras y enfrentamientos entre los judíos, un declinante paganismo y un cristianismo en imparable ascenso. La astrónoma, matemática y filósofa Hipatia (Rachel Weisz) imparte sus clases en la legendaria biblioteca de Alejandría a los hijos de la élite social, entre sus alumnos están Orestes (Oscar Isaac) y Sinesio (Rupert Evans) que llega a ser obispo cristiano. También esta presente como ayudante el esclavo Davo (Max Minghella) enamorado en secreto de su ama que se debate entre el amor que siente o su libertad si se uniera a los cristianos. Por su parte Orestes, que llegará a ser Prefecto romano, también esta enamorado de Hipatia y llega a pretenderla en matrimonio, aunque ella lo rechaza. Esto no impedirá que su amistad continúe en el tiempo y ella llegue a ser su asesora.

Las continuas revueltas llevan a los cristianos a consolidar su poder, consiguen expulsar a Hipatia y sus alumnos de los edificios oficiales, pero ella sigue fiel a sus ideales, no esta sometida a ningún hombre (nunca se casó), es atea y asesora y amiga de Orestes y Sinesio; lo que lleva a lo lideres cristianos a confabularse contra Orestes y el obispo Cirilo la condena por pagana y bruja, ordenando su lapidación.

