
El ser humano es capaz de las mayores proezas. Ha llegado a la Luna, ha conseguido erradicar enfermedades o, al menos, evitarlas con medicamentos que él mismo ha creado. Realiza acciones altruistas con otros humanos, incluso con animales de otras especies. Algunos dedican su vida hasta el último aliento y más allá para cuidar a otros. También están en la condición humana la envidia, el rencor, los celos, la venganza. Pero sólo algunos cometen atrocidades. Hubieran debido desaparecer antes de infligir tanto dolor. No hay excusa, no hay justificación. Son monstruos que matan, torturan sin motivo, ¿cómo puede haber motivo para semejantes atrocidades? Algunos sufrieron castigos o abusos de niños pero, ¿cuántos niños habrán sufrido terribles infancias y no se han convertido en despiadados asesinos? Otros han tenido una infancia normal, incluso feliz, con unos padres cariñosos que los han cuidado y querido. Los abusos y el dolor no son denominador común, no es una explicación y mucho menos una justificación.
EL HOMICIDIO Y SU CLASIFICACIÓN
Homicidio es el acto de matar a otra persona. Haciendo un compendio de códigos penales de distintos países, de tradición jurídica y de clasificación popular del homicidio; por su intencionalidad y ejecución pueden clasificarse, de una forma libre y no muy rigurosa, en diferentes categorías.
Homicidio involuntario:
Causar la muerte de alguien haciendo algo que se ignora que pueda provocar muerte, o bien causar la muerte por negligencia; se conoce la posibilidad de provocar la muerte pero se cree poder evitarla.

La hoguera de las vanidades (Brian De Palma, 1989). Homicidio involuntario.









