Posts etiquetados ‘Michael Caine’

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Elemental, querido Sherlock

28 septiembre 2009

sin pistas

La película que me trae hoy por aquí es Sin pistas. Sherlock Holmes es un personaje de ficción dentro de una historia de ficción, es decir, dentro de la historia, el doctor Watson es real, pero no su socio. El doctor Watson –Ben Kingsley- es un estupendo detective que resuelve todos los casos que la policía no es capaz de solucionar, el problema es que esta afición no está bien vista por el colegio de médicos, y Watson decide inventarse un personaje, Holmes. Tan famoso se hace, que el público lo reclama, quieren conocerlo y el doctor decide contratar a un actor fracasado para que lo interprete ante la gente. Sherlock Holmes –Michael Caine- es un mujeriego, bebedor y jugador que no acostumbra a pagar sus deudas de juego, pero, desde luego, no es un detective. En sus propias palabras, “no descubriría una cagada de caballo aunque la pisara”, pero con el gorro, la capa y la lupa de Holmes, todo el día pegada al ojo, ante el público, pasa por un perfecto detective. Sus deducciones son maravillosas:

Holmes: “Su padre ha sido raptado.”

Chica: “¿Por quién?”

Holmes: “Por los raptores.”

Michael "Holmes" y Ben "Watson"

Michael "Holmes" y Ben "Watson"

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Cárceles de película

19 julio 2009

Desde que el hombre vive en sociedad, se ha regido por unas normas de convivencia adoptadas de forma democrática o impuestas por el líder. Como no todo el mundo ha estado dispuesto a respetarlas, ha sido necesario un código que castigue al que las infringe. El castigo debía dar solución al problema, dependiendo de la gravedad de la falta. Al principio no existían las cárceles por motivos evidentes: no es práctico mantener a los fuera de la ley, entendiendo el mantenimiento como el suministro de alimentos, ropa y protección ante los peligros. El que no estuviera dispuesto a convivir en armonía, debía irse de la tribu. La creación de presidios no fue hasta mucho tiempo después. Las cárceles como las conocemos hoy –con muchísimas variaciones- son producto del siglo XIX. En un principio, eran lugares de confinamiento del sospechoso, nada más ser detenido, en espera de que se le aplicara el castigo, para que no se escapara tras el arresto. Después se le sancionaba y podía ser con la muerte, el exilio, castigos físicos, multas, o bien quedar en libertad. Hoy en día, la cárcel, con la pena de privación de libertad, es un castigo en sí. Read the rest of this entry ?

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