
Por fin he terminado de ver “No habrá paz para los malvados” y tengo una sensación rara, me ha gustado es una magnífica película de género (algo raro en el cine español) en la mejor tradición del thriller y el cine negro. Pero la austeridad en los diálogos hace que prestes más atención a los detalles, lo que en mi caso me deja confusa, todo obedece a no dejar cabos sueltos y cubrir sus huellas o decide tomarse la justicia por su mano y vengarse por fin. También se me ocurre que cuando descubre que su investigación le lleva a algo más peligroso se ve capaz de impedirlo y, finalmente, encontrar esa paz que le estaba negada, el más puro azar le convierte en héroe. O quizás sea un poco la suma de todo ello.
Pero empecemos por el principio, no quiero estropear el desenlace por si hay alguien que todavía no la haya visto. La cinta nos sitúa en el Madrid actual, nuestro protagonista regresa a casa borracho y se ve involucrado en un triple asesinato. Descubrimos que es un inspector de policía, Santos Trinidad, que emprende una investigación para localizar a un testigo que consiguió escapar y evitar así que pueda incriminarlo. Por otro lado, la juez Chacón se encarga de la investigación y lo que parecía un ajuste de cuentas entre narcotraficantes se mezcla con el terrorismo islámico, nada es lo que parece.

