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Plagios, remedos, homenajes y coincidencias

28 julio 2009

Plagios, remedos, homenajes y coincidencias

Toda producción humana se basa en el trabajo que otros hicieron antes. Si cada generación tuviera que partir de cero, la humanidad habría avanzado muy poco. Cristóbal Colón no habría podido realizar su gesta si muchos siglos antes Eratóstenes no hubiera calculado correctamente la forma y el tamaño de la Tierra; o la separación de poderes de Montesquieu -y todas las constituciones democráticas modernas- tal vez no existiría sin la influencia de Polibio.  Solemos reconocer el esfuerzo, el talento y el valor de los que antes abrieron el camino que ahora recorremos nosotros. Entendemos como una obligación moral recordar a las personas en las que nos hemos basado a la hora de llevar a cabo cualquier proyecto.

Pero, no siempre. Nicolás Copérnico se basó en las teorías de Aristarco de Samos para elaborar su Teoría Heliocéntrica. En su primer manuscrito, reconocía su deuda con Aristarco, pero finalmente se arrepintió, y en su obra no consta la cita.

"De revolutionibus orbium coelestium" de Nicolás Copérnico, otro que hacía "homenajes"

“De revolutionibus orbium coelestium” de Nicolás Copérnico, otro que hacía “homenajes”

Los co-descubridores del virus causante del SIDA, el francés Luc Montagnier y el norteamericano Robert Gallo se enzarzaron en una larga polémica por la paternidad del descubrimiento. El francés acusaba a Gallo de haber utilizado unas muestas de sangre que le mandó. Finalmente, años más tarde, el estadounidense reconoció que su descubrimiento procedía de los cultivos de Montagnier -aunque, eso sí, por una “contaminación accidental” de sus muestras-.

Luc Montagnier y Robert Gallo, descubridores del VIH y del primer retrovirus humano, respectivamente

Luc Montagnier y Robert Gallo, descubridores del VIH y del primer retrovirus humano, respectivamente

Sin entrar en los aspectos legales, de derechos de autor y las connotaciones crematísticas -que dejamos para los jueces y los contables-, todos hemos percibido alguna vez el parecido de una determinada obra con otra anterior. El cine no es menos, y más teniendo en cuenta que es una actividad en la que intervienen varias disciplinas, todas ellas susceptibles del plagio y la copia; y cuando es un poco menos evidente, el homenaje, la inspiración, o cualquier otro de los eufemismos que queramos utilizar.

Vamos a ver unos pocos ejemplos, con diferentes grados de similitud, en algunos de los apartados que componen una película.

Quizá sea la música la especialidad en la que más se incurre en el “homenaje”.

En Los gritos del silencio (Roland Joffé, 1984), con música de Mike Oldfield, la película se cierra con un tema musical llamado Etude, que se escucha sobre los títulos de crédito. Oigámosla:
http://www.goear.com/files/sst4/01e4db5007d7b377edc9cd4e478643af.mp3″
Y ahora, escuchemos Recuerdos de la Alhambra, de Francisco Tárrega:
http://www.goear.com/files/mp3files/22072009/aa8cbf7ae6d3bc2e45516ca56452cd99.mp3″
Es la misma partitura de Tárrega -sin problemas de derechos de autor, ya que es de hace más de cien años-, con unos arreglos instrumentales y una interpretación más estridente y aparatosa -como el resto de la banda sonora-.

En la genial Luces de la ciudad (1931), Charles Chaplin utiliza La violetera, del maestro Padilla, para acompañar su encuentro con la ciega vendedora de flores:

No creo que haga falta recordar la pieza de Padilla -básicamente, porque es exacta a la de Chaplin que acabamos de oír-, pero por si acaso, escuchémosla interpretada por quien la popularizó, Raquel Meller:
http://www.goear.com/files/mp3files/22072009/d94fc2784bdb0c9ab4060e9343034020.mp3″

Tanto Chaplin como Oldfield omitieron la verdadera autoría -el segundo, al menos en la película-. El primero perdió un pleito interpuesto por los legítimos autores. Los genios también tienen estas cosillas.

John Williams compuso la música para La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977) y Superman (Richard Donner, 1978) -¡tan parecidas ellas entre sí!-. Oigamos un pequeñísimo mix de ambas:
http://www.goear.com/files/mp3files/22072009/428cedb9a72dfc6839120248a992ef17.mp3″

Oigamos ahora el inicio de Abismo de pasiones (Sam Wood, 1942), con música del gran Erich Wolfgang Korngold:
http://www.goear.com/files/mp3files/22072009/4d73a8e43f75576fcb55a72f45dcda83.mp3″
Parece bastante evidente que al señor Williams la música de Korngold le sirvió de “inspiración”.

Dimitri Tiomkin, uno de los más grandes músicos de la historia del cine, compuso la partitura para La noche eterna (Anatole Litvak, 1947). Ahí va un pasaje:

¿Le gustaría a Tiomkin el 2º movimiento de la 7ª sinfonía de Beethoven? Oigamos un fragmento:
http://www.goear.com/files/mp3files/24072009/37f67a6653f22b20bd47228fdfac5291.mp3″

Otras veces es una situación argumental o un gag el que sirve de inspiración para otros.

En Días de radio (Woody allen, 1987) la narración comienza con unos ladrones en casa ajena que son sorprendidos por la llamada teléfonica de un concurso de la radio:

Más de treinta años antes en Historias de la radio (José Luis Sáenz de Heredia, 1955) ocurría esto:

¿Woody Allen homenajeando a Sáenz de Heredia? Es muy probable que viera la película, le gustara, y copiara la idea. Es díficil que una situación tan surrealista y absurda se les ocurra a dos personas diferentes. Además, ¿quién se iba a dar cuenta en América procediendo de una antigua película de la lejana y atrasada España franquista de los años cincuenta?

El famoso baile  de los panecillos en La Quimera del oro (Charles Chaplin, 1925):

tiene su precedente en Tres pies al gato (Roscoe “Fatty” Arbuckle, 1917):

En algunas ocasiones, es la forma de rodar una escena o el plano elegido lo que nos resulta familiar.

En Silverado (Lawrence Kasdan, 1985) vemos desde dentro de una carreta cómo cruza el río una caravana:

En Río Rojo (Howard Hawks, 1948) vemos prácticamente lo mismo:

¿Es que no había otro sitio para poner la cámara que dentro de la carreta? Claro que no es de extrañar, viendo esa película se tiene la sensación de haber visto antes todas y cada una de las escenas que la componen. Y para completar la sensación de déjà vu, como ya había un film llamado El Dorado, la titulamos Silverado, y “homenaje” completo.

Los títulos iniciales igualmente se prestan a la inspiración. Maestros como Maurice Binder o Saul Bass han creado escuela.

Los magníficos títulos de la sorprendente Napoleon Dynamite (Jared Hess, 2004) recuerdan en parte a los de American Psycho (Mary Harron, 2000).

Napoleon Dynamite (2004)

Napoleon Dynamite (2004)

American Psycho (2000)

American Psycho (2000)

Sin embargo, se percibe una sutil diferencia entre una y otra comida.

El vestuario también tiene sus “coincidencias”. Quizá Harrison Ford para hacer En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981) acudía a la misma boutique en la que se vestía Charlton Heston para El secreto de los incas (Jerry Hopper, 1954).

El arqueólogo Indiana Jones

El arqueólogo Indiana Jones

El buscador de tesoros Harry Steele

El buscador de tesoros Harry Steele

Asimismo los diálogos a veces tienen sus parecidos. Si llevamos un guión hasta una situación similar a otra ya existente, puede que caigamos en la tentación de utilizar algo ya escuchado con anterioridad. En Jaque al asesino (Carl Schenkel, 1992) Christopher Lambert interpreta (?) a un ajedrecista sospechoso de varios asesinatos. Sabiendo que su hija corre peligro por la amenaza del verdadero asesino, está dispuesto a confesar a cambio de que la policía acuda en ayuda de su hija.

En Los pasajeros del tiempo (Nicholas Meyer, 1979) Malcolm McDowell -interpretando a H. G. Wells– está en una situación equivalente.

Aunque tal vez, llegados al punto al que llegan estos dos personajes, no quepa decir otras palabras.

Para finalizar, vamos con algunos ejemplos contrarios, es decir, películas que han cambiado vestuarios, diálogos, música, ambientación, situaciones, estilo, etc., pero que mantienen la idea central de filmes previos. No son remakes propiamente dichos, ya que en ningún lugar se cita la obra original en la que se inspiran, como podrían ser los casos de Asalto al tren Pelham 1 2 3 ó Ultimátum a la Tierra.

El acoso al que está sometido el protagonista en Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987) está claramente inspirado en Escalofrío en la noche (Clint Eastwood, 1971).

Atracción fatal (1987)

Atracción fatal (1987)

Escalofrío en la noche (1971)

Escalofrío en la noche (1971)

La desaparición de una niña que nadie ha visto y la convicción por parte de todos de que su madre no está bien de la cabeza, en Plan de vuelo: desaparecida (Robert Schwenkte, 2005) recuerda algo a Alarma en el expreso (Alfred Hitchcock, 1938), pero sobre todo a El rapto de Bunny Lake (Otto Preminger, 1965).

Plan de vuelo: desaparecida (2005)

Plan de vuelo: desaparecida (2005)

El rapto de Bunny Lake (1965)

El rapto de Bunny Lake (1965)

La agobiante espera hasta que llega una cuadrilla de asesinos sin nadie dispuesto a ayudar al Marshall en Atmósfera cero (Peter Hyams, 1981) es el mismo western Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952) trasladado a una colonia de mineros en un satétile de Júpiter.

Atmósfera cero (1981)

Atmósfera cero (1981)

Solo ante el peligro (1952)

Solo ante el peligro (1952)

Habana (Sydney Pollack, 1990) es Casablanca (Michael Curtiz, 1942) -bueno, es un decir, ¡qué más quisiera!-, y también una cosa llamada Barb Wire (David Hogan, 1995) en la que el único posible atractivo es su neumática protagonista.

Barb Wire (1995)

Barb Wire (1995)

Casablanca (1942)

Casablanca (1942)

La divertida y exitosa Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993) copia claramente la idea del bucle temporal -que hace vivir el mismo día infinidad de veces al protagonista- de un corto llamado 12:01 PM (Jonathan Heap, 1990), de la que sí es remake el largometraje 12:01, testigo del tiempo (Jack Sholder, 1993).

Atrapado en el tiempo (1993)

Atrapado en el tiempo (1993)

12:01 PM (1990)

12:01 PM (1990)

Se podría seguir con multitud de ejemplos. Esto sólo ha sido una pequeña muestra de que la tentación de copiar, homenajear o dejarse influir no es cosa sólo de los mediocres. También los grandes genios y maestros lo han utilizado. Después de todo -y ahora voy a ser yo quien “homenajee” a Billy Wilder-…

Carlos.

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14 comentarios

  1. Impecable e interesantísimo artículo. ¿No había leido yo algo similar en… Es broma. Un saludo.


  2. Gracias Galo. 🙂

    Pues aparte de la broma, bien pudiera ser. A veces caemos en el plagio o la inspiración de forma inconsciente. Hay obras que nos marcan e influyen con tal fuerza que pasan a formar parte de nosotros. Y para ser justos, tal vez algunos de los ejemplos que he puesto podrían estar condicionados por ese mecanismo inconsciente.


  3. Tal vez el punto esté en que inevitablemente todo lo que fluye a nuestro alrededor nos condiciona (¿Por qué has elegido esos films y no otros?, por ejemplo), pero hay que distinguir entre homenaje y plagio… lo cual se ha vuelto imposible.
    Viendo los extras de “El amanecer de los muertos” de Snyder, hay una escena eliminada porque una vez montada quedaba igual que un conocido fragmento de Pulp Fiction…
    Hay que reconocer lo difícil que es ser completamente original hoy en dia, y, en mi opinión, hay que reconocer el valor del conjunto y no de un plano, una melodía o un dialogo.
    Luego hay películas como Daredevil, con los dialogos más sobados y reciclados de la historia (y mal usados, ya que estamos).
    Interesante debate el de homenaje o plagio… ¿o no?


  4. En efecto, es muy difícil poner la raya que separa el homenaje de la copia (aparte de lo que digan las leyes, que por ejemplo, creo que en la música son un número de notas seguidas iguales para considerarlo plagio).
    Además, seguramente cada uno tenemos una concepción subjetiva de lo que es una cosa u otra, y que en mi caso soy incapaz de explicar, pero que cuando veo algo determinado, subjetivamente tengo el convencimiento de si es homenaje o es plagio. Me molesta cuando veo una copia literal por pequeña que sea. Me gusta cuando es una referencia con cierta gracia, incluso casi subliminal.
    Luego está también la utilización del “homenaje” como simple excusa para copiar.

    En cuanto a lo difícil que es ser completamente original hoy en día, estoy completamente de acuerdo. A mí me gusta decir que tengo una “mezcla original” de ideas ajenas. Creo que es a la máxima originalidad que puedo aspirar. 🙂


  5. Yo creo que te das cuenta de qué es una copia y qué es un homenaje. Además, no basta con decir voy a hacer un homenaje y que nada en tu producción sea original. Hay una película que se supone que es un homenaje pero me parece una burla: “Todo sobre mi madre”, de Almodóvar. Al principio de la película, los protagonistas están viendo la película “Eva al desnudo”, cuyo título original es “Todo sobre Eva” (por si alguien no lo sabe). El argumento es una copia libre, teniendo en cuenta la diferencia que existe entre Mankiewicz y Almodóvar (ni me voy a molestar en nombrar las diferencias). Se supone que es un homenaje simplemente por la escena que he comentado que sale al principio. Si la gente no conoce “Eva al desnudo” (mucha gente no la conoce), el argumento pasa por ser original de Almodóvar.


  6. Excelente artículo, y muy interesante. Es curioso ver alguno de estos “homenajes”.

    Os apunto yo algunos remakes, unos de ellos autorizados, y otros no. Todos ellos de películas en las que intervino Toshirō Mifune. ¿Curioso, no?.

    Los siete samuráis (1954) y Los siete magníficos (1960)
    Yojimbo (1962), Por un puñado de dólares (1964), y El último hombre (1996)
    Infierno en el Pácífico (1968) y Enemigo mío (1985)


  7. Me estoy acordando de otro plagio, también de Almodóvar. Quien haya visto “Átame”, a la fuerza tiene que haberse dado cuenta de que es “El coleccionista”. Secuestra a una chica con el fin de que se enamore de él y la tendrá atada hasta que ella no quiera escaparse y quiera quedarse con él. La diferencia es que la chica de Almodóvar desarrolla un fuerte síndrome de Estocolmo. Cosas de Almodóvar.


  8. Gracias César, me alegra que te haya gustado.

    Curiosamente, acabo de leer que “Por un puñado de dólares” y “El último hombre” que sí reconocen estar basadas en la de Kurosawa, podrían las tres (y unas cuantas películas más) estar basadas en “Cosecha roja” de Dashiell Hammett. Tengo que comprobarlo. Volveré a leer la novela un día de estos, que la tengo olvidada.

    Pues sí, Alicia, tiene bastante parecido. De la primera no puedo opinar porque no la he visto, pero tiene toda la pinta también.

    Bueno, venga, os invito a proponer más títulos para desenmascarar a los “copiones”, aunque nos tachen de acusicas. 🙂


  9. Estoy alucinada. Mi incultura cinematográfica es tal que sería incapaz de descubrir estos “plagios” si no me los hubieses indicado tan claramente. Pero me ha picado la curiosidad y si encuentro alguno (me veo mirando -que no viendo- montones de pelis), lo voy a poner aquí, pues lo encuentro muy divertido.
    Felicidades, Carlos, me ha parecido genial.
    Besos.


  10. Muy grato y estimulante. Me lo añado. Saludos.


  11. Gracias Ascen, da gusto tener compañeros de blog como tú.
    Te veo haciendo acopio de películas como en aquellos lejanos tiempos de videoclubes, que nos las llevábamos por lotes. 🙂

    Gracias Rafa, bienvenido.


  12. Seguro que nos quedaríamos impresionados con la cantidad de plagios, plagietes y plagillos que han existido en todas las ramas del Arte. Unos son más claros que otros, y otros, aunque lo parezcan, probablemente sea mera casualidad de una idea que, tarde o temprano, acabaría por surgir.

    Eso sí, pedazo de entrada.

    Saludos.


  13. El otro día vi la película “Mein Furher” que, por cierto, está bastante bien, aunque quizás disculpan un poco a Hitler, le pintan como un bobo manejado por todo el aparato nazi. Un niño maltratado por su padre de origen judío (es lo que cuentan en la película). Pero bueno, a lo que iba. Aparece Himmler con un brazo escayolado y una especie de andamio en la axila, con lo que el brazo imita perfectamete el saludo nazi. Nada más verlo recordé una película española, creo que era “La escopeta nacional”, o alguna de esas en la que un militar aparece de la misma guisa: brazo en alto, escayolado y con esa especie de andamio (no sé cómo se llama ese aparato). ¿Coincidencia? No creo. Deben imaginar (lo mismo que Woody Allen) que nadie ve cine español. A ver si alguien me puede confirmar si es “La escopeta nacional” o es otra.
    Un saludo a todos.


  14. A mí me ha pasado por pura coincidencia ver en películas americanas parecidos con películas españolas antiguas, como sucede con Días de radio/Historias de la radio. Pero, quizá por prejuicio, me cuesta visualizar a Woody Allen viendo una peli de Saenz de Heredia. De todas formas el suceso de los cacos y el concurso de radio parece una leyenda urbana, que tan de moda están ahora, pero que gracias a la aviación internacional traspasan fronteras fáclmente. Y tiene que ser una leyenda, porque hay que ser imbécil para coger el teléfono mientras estás perpetrando el robo.
    No sé en qué peli vi americana observé un parecido, pero Historia De Un Caballo, protagonizada por Fernán Gómez, me recordó a una peli más moderna.



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