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¡Menos mal que no las hicieron!

22 marzo 2012

Es bien sabido que Hollywood se ha convertido en una auténtica fábrica de secuelas, remakes, precuelas y todo tipo de sagas. El lema actual de la meca del cine apunta a ir sobre seguro, menospreciando la originalidad en beneficio de las formulas de solvencia contrastada. Sin embargo, hay películas que ni siquiera Hollywood se atreve a desvirtuar con una secuela. Puede que la película en cuestión sea un clásico incontestable que sólo se vería dañado por una continuación; o puede ser que simplemente no exista forma racional de continuar la historia. Pues bien, hoy os demostraremos que algunas de esas “películas intocables” estuvieron a punto de ser ingeridas por la sed de secuelas que sufre el cine americano. Ahí va  una lista de secuelas delirantes que casi arruinaron grandes clásicos.

A. Seven 2. Entre otros hallazgos brillantes, Seven, el thriller policíaco dirigido por David Fincher y protagonizado por Brad Pitt y Morgan Freeman, hacía gala de uno de los finales más oscuros y pesimistas de la historia del cine. Sin entrar en mucho detalle, casi todos los personajes perecían. Un final que se prestaba a no plantearse secuela alguna. Sin embargo, en el año 2002, los ejecutivos de la productora New Line Cinema tuvieron una idea “genial”: ¿por qué no reciclar un guión sobre un doctor con poderes psíquicos que ayuda al FBI a atrapar a un psicópata en la secuela de Seven? El único cambio consistiría en convertir al personaje de Morgan Freeman en doctor y dotarlo de poderes psíquicos. ¿Quién se iba a enterar? Por suerte, la idea no proliferó. Según ha explicado David Fincher, a quién se le ofreció dirigir la película, “aquel guión no tenía mucho sentido”. Para rematar esta historia, sólo queda explicar que, finalmente, aquel proyecto terminará viendo la luz, pero como una película aparte protagonizada por Anthony Hopkins.

B. E.T. 2: Miedos nocturnos. Otra historia para no dormir. ¿Cómo habría sido la secuela de E.T. que Steven Spielberg planeó justo después del exitazo del filme original? Pues si nos fiamos del “tratamiento de guión” de 9 páginas que escribieron Spielberg y la guionista Melissa Mathison, la cosa habría sido realmente espeluznante. La historia hubiese empezado como la original, con una nave espacial aterrizando en medio del bosque, pero en vez del buenazo de E.T., esta vez la nave habría estado comandada por malignos alienígenas albinos, llegados a la Tierra para buscar y cazar a E.T., cuyo nombre real se revelaría como Zrek. Estos aliens malignos pasarían el tiempo matando animales del bosque con sus poderes mentales. Luego, encontrarían a los chicos de la primera película, a los que llevarían a su nave para torturarlos y sonsacarles información sobre E.T., perdón, Zrek. En fin, un auténtico filme de terror: un trauma asegurado para cualquier joven espectador. Por suerte, el propio Spielberg se dio cuenta de que continuar la historia no tenía sentido. ¡Gracias, Steven!

C. Forrest Gump 2: Gump & Co. ¿Alguna vez os preguntasteis que debía estar haciendo Forrest en los años 80 y 90? Pues todo eso podría haberse visto en la secuela que escribió el guionista Eric Roth. Supuestamente, dicha secuela habría empezado sólo cinco minutos después del final de la primera película, con Forrest sentado en su banco esperando a la llegada de su hijo. Luego, acudiendo en ayuda de su amigo Bubba, que pasa por dificultades financieras, Forrest (ahora un viudo) habría empezado una carrera como bailarín, lo que lo habría llevado a bailar junto a la Princesa Diana. Forrest también habría inventado la Coca-cola Light, se habría estrellado contra el petrolero Exxon Valdez, habría derruido sin querer el muro de Berlín y habría luchado en la Tormenta del Desierto en Irak. El proyecto parecía ir viento en popa, pero entonces sucedieron los terribles acontecimiento del 11 de septiembre de 2001 y a nadie le quedaron ganas de mirar a los dramas del pasado con ingenuidad y alegría.

D. Bitelchús 2: Bitelchús en Hawai. En cierta manera, Bitelchús fue una película adelantada a su tiempo en su postura gótica y emo, la fascinación por la muerte y el despreció por la mediocre urbanidad de clase media. La película fue un exitazo y la productora suplicó a Burton que se sacara de la manga una secuela. Burton no estaba por la labor e inventó una historia que estaba seguro que el estudio rechazaría: Bitelchús en Hawai. La idea era que la familia Deetz se mudase a Hawai e intentara abrir un hotel justo encima de un antiguo cementerio. El personaje de Winona Ryder habría ido en busca de Bitelchús, que habría estado encantado de la vida de pasearse por Hawai con camisas hawaianas, como no, y acompañado de bellezas esculturales. Aunque parezca mentira, Michael Keaton y la Ryder llegaron a firmar un contrato para hacer la película en 1990. Por suerte, Burton y el estudio terminaron decantándose por hacer una película llamada Batman.

Casablanca

E. Casablanca 2: Brazzaville. He aquí una de las ideas más delirantes de la historia de las películas no realizadas. Después de que arrasase en taquilla, los ejecutivos de Warner Bros. estaban desesperados por sacar partido del éxito de Casablanca. Y lo mejor que se les ocurrió fue planear una película llamada Brazzaville en la que se revelaba, ojo al dato, que Rick (Humphrey Bogart) no era en realidad un cínico dueño de bar con problemas con la bebida, sino un espía americano decidido a acabar con los nazis. Así, todas sus apariciones en Casablanca habrían sido únicamente una tapadera. Para más inri, también se habría revelado que el corrupto capitán Renault era en realidad otro espía aliado. En la secuela, Rick se habría infiltrado entre los nazis seduciendo a un super-sexy femme fatale española, lo que habría dibujado un suculento triángulo amoroso con el personaje de Ingrid Bergman, que hubiese reaparecido en escena tras la muerte de su marido. En fin, un absoluto desaguisado. Y aunque parezca mentira, Humphrey Bogart llegó a firmar para el papel en 1943. Por suerte, Bergman se negó y el estudio decidió olvidar el proyecto.

F. Gladiator 2. ¿Cómo se hace una secuela de una película en la que el protagonista muere al final? Pues si te llamas Russell Crowe contratas a una estrella del rock, Nick Cave, y le pides que te escriba el guión más delirante de la historia. Insistimos en que lo que estamos a punto de contar es absolutamente cierto. El guión existió. La historia empezaba en el mundo de los muertos, donde Máximo pasa el tiempo repartiendo leña entre romanos hasta que se le concede la oportunidad de regresar a la Tierra. De vuelta entre los vivos, el gladiador pasa un tiempo defendiendo a los cristianos en Roma… hasta que se convierte en inmortal. Entonces, un poco a la manera de Forrest Gump, le vemos atravesar todos los grandes enfrentamientos bélicos de la historia: de las Cruzadas hasta Vietnam. El personaje termina trabajando en el Pentágono para la CIA. Según cuentan, Russell Crowe leyó el guión… ¡y le encantó! Junto a Ridley Scott intentaron sacarlo adelante, pero la cosa no cuajo entre los estudios de Hollywood, a los que la historia les parecía un poco pasada de vueltas. ¡¿Sólo un poco?! Al final, Crowe y Scott se decantaron por revivir a Robin Hood.

Jose.

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4 comentarios

  1. Pues a mi si me hubiera gustado saber como se las apañaba Forrest Gump con el pequeño Forrest …


  2. no hubiese estado mal ,es de las pocas que una segunda parte podria ser aceptable


  3. Ya dicen: “Segundas partes nunca fueron buenas”


  4. ainnnnnnnnn,que razon tienes.



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